Parapente
  Mi primer cross-ito por Raúl Messina
 




Mi primer cross-ito por Raúl Messina
 



Hola amigos, estoy escribiendo el relato de mi primer cross, a dos días de haberlo realizado y la emoción no se ha disipado.
Me cuesta describir con palabras todas las emociones que por mí pasaron.
El domingo 7 de enero llamo temprano a Ramiro Mateo y a Ezequiel Dignani para ver qué movida hay. Ezequiel comenta que Ramiro ya lo pasa a buscar y mejor nos encontremos en la Sierra “La Peregrina”. Llego a eso de las 11.00 horas al natural resort “La Serranita” enseguida empiezo a subir la sierra, a mi ritmo de subida, lento, pero constante.
Observo la llegada de Ezequiel, Ramiro, Freddy Musialik y Nacho Dignani quienes toman otro sendero a personalizada velocidad .
Al llegar a la cima veo que Ezequiel ya está volando y Ramiro a punto de despegar. Miro la hora y desde mi llegada a la base de la sierra había pasado una hora, estábamos sobre el medio día.
Arriba Agustín Zuberbhuler y me asiste en el despegue. Realicé un par de pasadas sobre el filo de la sierra hasta encontrar una térmica con la que gano altura derivándo hacia el sur. Al principio, hasta acostumbrarme, la giro tímidamente.
A los pocos minutos me encuentro con 800 metros de altura y por detrás del lugar de vuelo frecuente. Pierdo la ascendente y la vuelvo a encontrar, hasta llegar al techo. Miro el vario que casi no había dejado de pitar y marca 1250 metros . ¡NO LO PODÏA CREER! Era la primer vez que alcanzaba una altura semejante. Estaba en las nubes (literalmente).Tenía una mezcla de satisfacción, incredulidad y un poco de temor, que se fue disipando a medida que tomaba confianza.
En ese instante veo a los chicos que giraban una térmica a muy buena altura y también, disfrutando del vuelo.

Y llegó el momento de tomar la decisión, ¿ y ahora que hago?, vuelvo hacia la ruta 226 o me dejo derivar a favor del viento alejándome de la zona “segura”. Decido derivar, salgo de abajo de la nube, que ya había perdido su fuerza ascendente y me dirijo hacia el sureste con la esperanza de encontrar algo en el camino. Desde ese momento empezó el molesto sonido del vario, indicándome constantemente que perdía altura, hasta que llegué a los 300 metros y por suerte encontré lo que tanto ansiaba, una térmica que, débil al principio, con el correr de los segundos aumentó su fuerza ascendente, la fui centrando y sume unos hermosos 630 metros, que me hicieron disfrutar desde los 930msm una vista única de las sierras, lagunas y del horizonte marino. En ese momento me doy cuenta que no había sacado ninguna foto, y con un poco de temor suelto los mandos (error) y saco la cámara de uno de los bolsillos del mono de vuelo. Realizo tomas para todos lados, tratando de capturar en imágenes, ese admirable paisaje que nunca había visto desde un punto de vista tan privilegiado. Me sentía yo sólo y la naturaleza. Cuando guardo la máquina, me doy cuenta que había perdido la ascendente.
Miro a mi alrededor y todo el paisaje es nuevo para mí.

Me había alejado 13 Km. del despegue y ahora sí debía buscar un lugar apropiado para aterrizar.
Era las 13:15 cuando aterrizo en un campo, cerca de un camino de tierra, justo una hora después del despegue. Fue la hora mas maravillosa de vuelo que recuerde.
Haber estado todo ese tiempo en el aire, sostenido únicamente por mi querido parapente, a quien desde hoy en adelante lo miraré con mas respeto.
Se acercaba la parte mas sacrificada de la jornada, el regreso a pie.
Veo a Ramiro, aproximadamente a 1 Km , girar una debil térmica a muy baja altura, por suerte para mí, poco después aterriza. Lo llamo por teléfono y acordamos encontrarnos donde él estaba plegando. Llego y me recibe con gran alegría; también aparece Ezequiel que había aterrizado unos dos Km mas adelante.
Los tres emprendemos la larga caminata hacia la ruta 88 que nos quedaba a 2,5 Km hacia el sur. ¡Que gran invento el GPS! Ramiro avisó nuestra posición y Nacho, Marcelo y Freddy, vienen a nuestro “rescate”. ¡Grande muchachos!. Nos salvaron la vida.
Luego el clásico festejo, de cervezas y sándwiches en Sierra de los Padres, al que se agregó Mario Rogosz, las risas se sumaban ante cada comentario,..... hasta que llegó la cuenta de lo que consumimos.



Foto:  Ramiro Mateo; Raúl Messina
Por ser mi primer cross, nunca lo olvidaré. Gracias a todos y disculpen lo extenso de este relato. Un gran abrazo a todos.
Raulito.
 
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